El modelo flipped classroom

Share:

El mundo ha cambiado, las personas han cambiado, las familias han cambiado a lo largo del tiempo, los gobiernos también cambian, sociedades enteras han cambiado, pero la educación aún sigue sin aceptar el cambio. Aunque ya cada vez más y más docentes adoptan los nuevos modelos educativos, algunos todavía se resisten.

 

Entre los nuevo modelos, el modelo flipped classroom o aula invertida es uno de los más importantes e innovadores proyectos que ha dado la educación a nivel mundial. Un modelo donde el alumno puede rebobinar la explicación del docente en su hogar, donde la tarea se hace en el aula, a diferencia del modelo tradicional, donde el profesor dicta toda la teoría en clase y el alumno luego en su hogar debe hacer la tarea, los ejercicios solo o con la ayuda de sus padres, cuantas veces nos ha pasado que no recordamos como hacerla.

El modelo flipped classroom, invierte esa situación, el docente comparte a través de las redes sociales, YouTube, portales especiales para educación como Edmodo, un vídeo corto con la explicación teórica sobre el tema. Muchos utilizan juegos, imágenes, pequeños recortes de películas, entre otras cosas, y el alumno lo ve en su hogar, puede pausar, rebobinar, volver a ver las veces que quiera. En clase se realiza la ejercitación del tema, debates, se explica lo que no se entendió, esta tarea no solo la hace el docente, los alumnos participan activamente.

Los docentes que han implementado el modelo flipped classroom en sus aulas han notado un cambio importante en sus alumnos, hay más participación, menor cantidad de desaprobados, porque el estudiante se siente partícipe de esa clase, no como un simple espectador sino como un actor importante. Ya no es el chico aburrido al final del aula, las clases son entretenidas y sobre todo participativas.

Aprendizaje cooperativo, colaboración y trabajo en grupo

Share:

A menudo los términos colaboración, trabajo en grupo y aprendizaje cooperativo se utilizan indistintamente. Si bien tienen cierta coincidencia, también existen algunas diferencias. Las diferencias entre colaboración y cooperación no siempre son claras. Ted Panitz en sus ponencias sugiere que: “La colaboración es la filosofía acerca de cómo relacionarse con los demás, de cómo aprender y trabajar con ellos. La colaboración es una forma de relacionarse con personas que respetan las diferencias y que comparten la autoridad; se basa en el conocimiento que está distribuido entre otros individuos. La cooperación, por otro lado, es la forma de trabajar con otros para lograr una meta común.”

El aprendizaje colaborativo encuentra sus primeras prácticas en el trabajo de profesores británicos,  que intentaban una interacción mayor de sus alumnos durante las clases de literatura.  En Estados Unidos las raíces del aprendizaje por cooperación en las aulas se encuentran en el trabajo de los psicólogos John Dewey y Kurt Lewin. Se podría decir que el aprendizaje colaborativo es una forma de coooperación en las escuelas.

Por otro lado, el trabajo de grupo no sólo implica que varios estudiantes trabajen juntos, ya sea cooperando o no.

Ejemplos prácticos de aprendizaje colaborativo para utilizar en el aula:

  •  Los estudiantes pueden trabajar juntos para realizar encuestas en su comunidad.
  • Si los estudiantes deben aprender 10 definiciones nuevas en una clase de biología, ¿Por qué no permitirles que dividan los términos y las definiciones y que se enseñen entre sí?

Sin embargo, asegúrese de que todos los miembros del equipo sean capaces de hacer sus tareas. En ocasiones uno o dos estudiantes terminan por hacer el trabajo de todo el equipo.

El trabajo grupal es el primer paso para trabajar con la metodología cooperativa; sin embargo, el verdadero aprendizaje cooperativo implica mucho más que el simple hecho de dividir a los estudiantes en equipos de trabajo.

Por ejemplo hay profesores que afirmaron estar utilizando el “aprendizaje cooperativo” al pedir a los alumnos que hagan trabajos en grupos de dos, donde cada uno debe escribir una parte. Por desgracia, estos profesores no ofrecen tiempo de trabajo conjunto, ni dan una guía o una preparación sobre las habilidades de cooperación social. Los estudiantes obtienen una calificación por su parte individual y una calificación grupal por el proyecto completo. Con esta forma de trabajo en la mayoría de los casos los resultados son que uno de los estudiantes obtiene 10 por su parte del trabajo, pero un 7 en el proyecto grupal, porque su compañero obtuvo un 5: (o peor nota) si nunca entregó nada. Así, un estudiante fue castigado con un 7 por una situación que no controlaba, mientras que el otro fue recompensado con un 7 por no trabajar en absoluto. Esto no es un aprendizaje cooperativo, ni siquiera se trata de un trabajo grupal.

El aprendizaje cooperativo por otra parte lleva una larga historia en la educación estadounidense; durante años hubo discusiones sobre si se aceptaba o si se rechazaba. En la actualidad los enfoques constructivistas del aprendizaje que están en continuo desarrollo promueven “un gran interés en las situaciones en que la elaboración, la interpretación, la explicación y la argumentación están integradas a la actividad del grupo, y en las situaciones en que otros individuos apoyan el aprendizaje”

Los diferentes modelos teóricos del aprendizaje defienden el aprendizaje cooperativo por distintas razones:

  • Los partícipes del procesamiento de la información señalan el valor que tiene el debate grupal para ayudar a los participantes a repasar, elaborar y ampliar sus conocimientos. Conforme los estudiantes que conforman el grupo de debate formulan preguntas y dan explicaciones, deben organizar sus conocimientos, establecer conexiones y repasar (estos son los procesos que fomentan el procesamiento de la información y la memoria).
  • Los seguidores de la perspectiva de Piaget sugieren que las interacciones entre los grupos crearían el conflicto cognoscitivo y el desequilibrio que provocan que un individuo se cuestione su entendimiento y pruebe nuevas ideas; o, como dijo Piaget , “ir más allá de su estado actual y buscar nuevos rumbos” .
  • Quienes están a favor de la teoría de Vygotsky consideran que la interacción social es importante para aprender, porque funciones mentales superiores como el razonamiento, la comprensión y el pensamiento crítico se originan en las interacciones sociales para luego internalizarse en cada individuo. Los estudiantes son capaces de realizar tareas mentales con apoyo social, antes de hacerlas por sí mismos. Así, el aprendizaje cooperativo brinda el apoyo social y el andamiaje que los alumnos necesitan para avanzar en su aprendizaje.

Fuente: Psicología Educativa. Anita Woolfolk.

Juegos a partir de los 9 meses

Share:

En esta edad, el niño disfruta con bolas de colores vivos, de distinto tamaño y  consistencia, pelotas grandes y pequeñas,de poco peso, cubos grandes, bolos de  colores, cubiletes, un oso o un muñeco de trapo. A partir de este momento, el niño puede empezar a utilizar juguetes de arrastre, triciclos sin pedales, un camión de gran tamaño o andadores. También le gustarán los libros con ilustraciones y disfrutará mucho más con las canciones. Dado que su desarrollo motor le permite manipular y coger los objetos con facilidad y desplazarse gateando, el objetivo de los ejercicios psicomotores que pueden llevar a cabo los padres debe ser ahora que fortalezca las piernas para que decida levantarse y dar los primeros pasos.

A CABALLO

El juego del caballito con el rodillo resulta divertido para todos los bebés y es muy práctico para coger fuerza en los pies y desarrollar la musculatura de los mismos.

1 En primer lugar, debe sentarse al niño, cómodamente, con una pierna a cada lado del rodillo y estabilizarlo. No debe soltarse el niño durante el ejercicio.

2. A la vez que se sujeta la cintura, hay que desplazarlo hacia un lado para que el se apoye en el pie. Cuéntele que está encima de un caballo y que jugará de el.

3 Sin dejar de aguantar al bebé empújelo hacia el lado contrario para que apoye el otro pie. Repítalo varias veces

LOS PADRES: UN PUNTO DE APOYO

A partir de los 10 u 11 meses, el niño está preparado para intentar levantarse con ayuda. No dude en estimularlo a que lo haga, muéstrele sus brazos como lugar seguro donde agarrarse e incítele a que se atreva a hacer el primer esfuerzo.

El desarrollo psicomotor del bebé es rápido y, a veces, nos puede parecer que está inseguro o que tiene miedo de intentar una nueva postura; refuerce con risas y palabras dulces todos sus intentos y tenga paciencia cuando no haga lo que usted quiere.

1 Llame al bebé y anímele a levantarse. No se trata de imponerle nada, sino, una vez más, de sugerirle el movimiento infundiéndole una sensación de seguridad.

2 Muestre sus brazos seguros al bebé para que se agarre a ellos. Deje que la fuerza inicial del movimiento la realice él, pero posteriormente ayúdale a continuar el movimiento, haciendo usted la fuerza necesaria para que acabe de incorporarse.

FAVORECER EL GATEO

rodilleras de bebe

Protege sus rodillas con estas simpáticas rodilleras para cuando tu bebe comienza a gatear.

Aunque no todos los niños gatean antes de andar, a veces un pequeño estímulo gimnástico o ayudarle a aprender la postura para hacerlo puede favorecer que descubran

cómo hacerlo. A continuación se muestran dos ejercicios útiles para lograr este objetivo que pueden ser necesarios en niños con ciertas dificultades motoras. Si su hijo no gatea, pero muestra un desarrollo motor normal y consigue desplazarse de otro modo, no insista en conseguir que gatee, pronto empezará a andar sin haber dado ningún paso a gatas.

Con rodillo

1 Sitúe al niño frente al rodillo con las piernas dobladas de manera que se apoye en él con las manos. Deje un juguete atractivo al otro lado del rodillo.

2 Imprima un ligero movimiento de vaivén para que el niño se apoye con las manos en el suelo. En muy poco tiempo conseguirá una activa participación de las piernas y los brazos.

Sin rodillo

1 Sujete al bebé, sentado, por la barriga y agúantele los pies, cuando vea que se dirige a un juguete.

2 Incline al bebé horizontalmente, doblándole ligeramente las rodillas.

3 Nuestra ayuda ha empujado al bebé a adoptar la postura de gateo para poder dirigirse al juguete.

EL CORREPASILLOScorrepasillos juguetes bebes

Cuando el niño ya se levanta con facilidad, ya sea agarrándose a los muebles o por si solo, pero todavía no anda, son muy útiles los correpasillos, que permiten al niño andar con apoyo pero con soltura, individualmente y hacia dónde él quiere. Combinar estos juguetes con ratos andando de la mano del adulto permitirán al niño adquirir la seguridad y soltura necesarias para lanzarse, más adelante, a dar sus primeros pasos.

1 La primera vez que se ponga al niño delante de un correpasillos, ayúdele a encontrar el equilibrio.

2 Cuando vea que el juguete es seguro, por si solo, dará el primer paso. Al principio, es conveniente que el adulto le siga un rato.

juguetes bebe

Correpasillos de Kanikas

Posted in Uncategorized

JUEGOS A PARTIR DE LOS SEIS MESES

Share:

La tendencia natural e instintiva de todo niño es la búsqueda de su independencia a través de la libertad de movimientos. Los padres deberán preparar y provocar las iniciativas del bebé, corrigiendo o afianzando los progresos en sus habilidades motoras. No es correcto recluir al bebé en una cuna y dejar que su instinto y el azar realicen todo el trabajo.

La compañía y el aliento de los padres son para el bebé una ayuda inestimable para abordar con alegría y seguridad la difícil tarea de sus adquisiciones motoras.

La colaboración y participación activa de los padres o educadores le ayudarán a robustecer sus músculos, corregir sus posturas, y favorecer o adelantar sus intentos de equilibrio. No exige mucho tiempo ni requiere un material costoso. No se trata de forzar al niño, sino de ayudarle en su desarrollo.

GIMNASIA PARA BEBES DE 6 MESES

Con un breve tiempo de gimnasia, haciendo la bicicleta con las piernas o flexionando los brazos alternativamente, se obtienen resultados sorprendentes.

REFORZAR LOS BRAZOS

1 A partir de los seis meses, conviene reforzar la musculatura de las extremidades, tanto la de las piernas, para empezar a prepararlas para gatear y andar, como la de los brazos, para que el niño tenga, posteriormente, fuerza suficiente para agarrarse y levantarse. Un divertido ejercicio, muy sencillo, consiste en apoyar al niño encima de una mesa, poner ante él un juguete u objeto atractivo y sujetarle de los pies esperando que avance.

2 Cuando el niño se sienta seguro, bien sujeto, empezará a desplazarse para alcanzar el juguete. Deje que haga él sólo el esfuerzo necesario y refuércele cuando alcance su objetivo con caricias y carantoñas. Para llevar a cabo este ejercicio, el niño hará mucha fuerza; si observa que los brazos de su bebé no están todavía capacitados para hacerlo, no lo fuerce e inténtelo de nuevo al cabo de unos días.

JUGAR CON LOS PIES

Otro divertido ejercicio para reforzar la musculatura de piernas y pies es el siguiente. Sitúe al niño tendido sobre una superficie lisa, boca arriba y con los brazos en cruz y, a continuación, ponga un juguete que cuelgue por encima de su ombligo. Sujete las manos del niño y consiga que se fije en el juguete para que intente atraparlo con los pies.

 TUMBARSE Y GIRARSE SOBRE EL BALÓN

Utilice un gran balón de playa de unos 80 centímetros de diámetro ligeramente deshinchado para realizar ejercicios que desarrollen el sentido del equilibrio, sin olvidar nunca que la diversión es el objetivo prioritario. Su volumen y su flexibilidad permitirán al niño experimentar sensaciones nuevas en una superficie móvil.

1 En primer lugar, deberá conseguir que el niño se familiarice con el balón y esté cómodo.

2 A continuación, coloque al niño boca arriba sobre el balón. Tenga bien sujeto al niño en todo momento y anímele a jugar.

3 En tercer lugar, ladee al niño hacia la derecha; la pelota le acompañará en su movimiento y el niño lo encontrará divertido.

4 Finalmente, ladee el niño hacia la izquierda realizando un movimiento de vaivén y vuelva a empezar.

RECUERDE

  • Los ejercicios de gimnasia deben realizarse de forma continuada e ir aumentando progresivamente su dificultad, siempre adaptándose a las posibilidades del niño.
  • Mientras juegue con el bebé no deje de hablarle, de cantarle, de mirarle. El niño debe sentir toda su atención.
  • Refuerce con sonrisas y ovaciones cada uno de sus esfuerzos y no sólo los logros.
  • Si el niño no tiene ganas de jugar, no insista.No alargue la duración de los ejercicios excesivamente. Diez minutos serán suficientes. Los ejercicios no deben suponer una obligación ni para el bebé ni para los padres; perderían así su efecto beneficioso.

EL RODILLO

1 Ayúdese de un rodillo para fortalecer la musculatura de brazos y espalda del bebé. Aguante al niño de pie frente al rodillo y déjelo que se sujete al mismo y que se incline sobre la superficie del rodillo. Se trata de un juego. El movimiento ha de ser lento.

2 Empuje con cuidado al niño para que quede tumbado, boca abajo, sobre el rodillo. Póngale un juguete a poca distancia e incítele a que lo alcance con la mano. Con este ejercicio, el niño irá familiarizándose con la postura de gateo.

MASAJE EN LA ESPALDA

Hay muchos tipos de masajes posibles en la espalda del bebé. Los que proponemos a continuación le ayudan a relajar su musculatura y le proporcionan sensación de bienestar. Otros, como el claping (es decir, el golpeteo con las manos en la parte superior de la espalda), ayudan a descongestionar al bebé cuando tiene bronquitis. No olvide realizar cualquier masaje aplicando con las manos aceite o loción.

1 Pase las manos suavemente por ambos lados de la columna vertebral, desde las nalgas  hasta los hombros, imaginando que quiere alisar un trozo de papel.

2 Coloque las manos una encima de la otra e imagine que son una plancha, desplazándolas por el lado derecho y el izquierdo de la columna.

 

Juegos en los primeros meses de vida

Share:

Antes de nacer, el bebé pasaba un buen número de semanas en un espacio muy reducido, adoptando una posición de flexión de sus extremidades inferiores sobre el abdomen y flotando en un ambiente líquido.

Al nacer, pasa a disponer de más espacio, pero debe hacer frente a la fuerza de la gravedad. En esta nueva situación, su primer objetivo es desplegar gradualmente su cuerpo y aprender a controlar el peso de su cabeza, que en esta fase de la vida constituye una buena proporción de su peso y volumen corporal total.

Algunos estímulos sensoriales por parte de los padres pueden ser de gran ayuda. El objetivo de los ejercicios del bebé de pocos meses debe ser estimular su musculatura provocando que haga nuevos movimientos. Sin embargo, no debe cansarse al niño; siempre hay que realizar los ejercicios cuando esté relajado y éstos no deben durar más de diez minutos.

COSQUILLAS EN LOS PIES

Un cepillo de dientes, de cerdas suaves y mango romo, puede servir como instrumento para la tonificación de los músculos del pie. Al pasarle el cepillo por la planta del pie, el niño lo bajará, crispando los dedos. Luego, al rozarle el empeine, levantará el pie y el dedo gordo.

EL PAQUETITO

Igualmente, hay que enseñar al bebé a relajar su propio cuerpo mediante ejercicios de estiramiento suaves y siempre con la premisa de no forzarle, y abandonar el intento si se percibe cansancio o temor. Un buen ejercicio es el siguiente: con el niño tendido boca arriba en el suelo o sobre la mesa, la madre, toma los brazos del bebé y los abre en sentido horizontal para que inspire. Después, cruza los brazos del bebé sobre la caja torácica mientras éste expirará.

ABRIR LAS MANOS

La tendencia del bebé en las primeras semanas de vida es cerrar las manos cuando se le ofrece el dedo o cualquier otro objeto que pueda asir. Es el llamado reflejo de prensión. Para conseguir que el bebé abra la mano se pueden utilizar ejercicios de relajación del hombro, que consisten en efectuar suaves movimientos de distensión de forma rítmica y sujetándole el brazo por la mitad de los huesos largos, sin tirar nunca de las articulaciones. Hay que estimular las dos manos; por lo tanto, cuando se consiga que el niño abra una mano, hay que intentar repetir lo mismo con el otro brazo.

Los Padres, el bebé y el juego

Share:

Durante los primeros meses de vida, la familia ocupa el lugar más, importante en el desarrollo psicoafectivo del bebé. La calidad de las relaciones que se establecen entre el bebé y su entorno familiar, y muy especialmente la madre, desde el mismo contacto tras el nacimiento, van a repercutir notablemente en la configuración de su personalidad y su capacidad para relacionarse, compartir el juego es la mejor forma de acercarse al niño y al bebé.

JUGAR Y APRENDER CON TU BEBE

El bebé percibe perfectamente los sentimientos que despierta en sus padres, y es capaz de interpretar las atenciones que le prestan sus cuidadores. Puede discriminar entre el amor y las actitudes de  rechazo, y ello puede repercutir en su conducta futura. Ya desde el mismo momento del nacimiento, se puede empezar a establecer una relación entre los padres y el niño que debería estar basada en la estimulación de su desarrollo, en el juego como herramienta educativa y de aprendizaje, y en la demostración de los sentimientos que despierta el nuevo ser que se integra en la familia: amor, ternura, felicidad, etc. Es importante empezar a establecer esta relación pronto, pero también lo es mantenerla siempre. No es tan importante el tiempo que se dedica al bebé como la calidad de este tiempo. Aunque se esté todo el día al lado de la cuna del recién nacido, si no se le habla, se le sonríe y se le toca, vigilarlo, cambiarlo y alimentarlo no es suficiente.

El diálogo cariñoso, el juego y el contacto físico son los pilares fundamentales para que la relación entre la madre y el hijo sea enriquecedora para ambos.

Tiempo para el bebé

Es de importancia vital que tanto el padre como la madre puedan disponer de unas horas cada día para jugar y dedicarse a los hijos. Es en medio de un clima de afecto y de estimulación continuada como el bebé afianzará su seguridad e irá desarrollando todas sus habilidades intelectuales y motrices.

La gimnasia suave, en un ambiente tranquilo, es buena para el desarrollo psicomotor. Mientras se hace masaje o ejercicio no debe dejarse de hablar y de mirar al niño.

La importancia de la comunicación

Ya desde los primeros días de vida, el recién nacido está preparado, a su manera, para la comunicación. El recién nacido es un ser ávido de atención, de caricias, de juegos, de conversación. En el desarrollo y maduración del niño va a ser tan importante la estimulación afectiva que reciba como la alimentación que se le proporcione o la tranquilidad de su sueño.

El sistema sensorial del recién nacido es inmaduro. pero no impermeable a la voz cálida y al instinto de protección reflejado en la mirada de su padre.

Un estímulo recíproco 

Si el bebé está sano y se desarrolla con normalidad, sus reacciones ante las caricias, las sonrisas y los juegos de los padres son muy gratificantes y animan a éstos a seguir, creándose una cadena de estímulos y respuestas muy enriquecedora para ambos.

 OBJETOS ÚTILES PARA JUGAR Y ESTIMULAR AL BEBÉ

Es indispensable que los padres se preocupen directamente de estimular al bebé y de procurarle aquellos objetos o juguetes que puedan servir de ayuda en esta satisfactoria y gratificante tarea. En primer lugar deben informarse para conocer los juguetes idóneos para cada edad, de forma que se adapten a las sucesivas fases del desarrollo del niño. Igualmente, deberán Prestar atención a aquellos objetos que pueden ser inadecuados o incluso representar un peligro potencial en manos de un niño pequeño.

El contacto corporal, la gimnasia y los masajes cuando el niño está desnudo son enriquecedores; para hacerlos, es imprescindible una habitación tranquila y algunos de los objetos que se enumeran a continuación:

  • Una superficie blanda y segura donde rodar y tumbarse es necesaria para hacer gimnasia o masajes al bebé. Si no se dispone de una colchoneta especial, una cama puede resultar igualmente útil.
  • Pelota juego bebeUna pelota hinchable grande, de las que sirven para jugar en la playa, es útil como superficie cómoda donde tumbar al niño para que fácilmente realice movimientos o ejercicios.
  • Una toalla es imprescindible cuando se hace gimnasia o
    masajes al niño desnudo, puesto que todavía no controla los esfínteres y, mientras juega, podría hacerse pipí.
  • La tarea rutinaria de hidratar la piel del bebé con cremas o lociones puede convertirse en un rato de masaje.
  • Los clásicos sonajeros, que pueden ser sustituidos por cualquier objeto casero inofensivo que haga ruido, siguen siendo muy útiles para captar la atención del bebé.
  • A partir de los 10 meses, los llamados «correpasillos» pueden ser muy útiles para que el niño se lance a andar.
  • Las anillas de colores atraen al niño; dejar que se agarre a ellas e intentar levantarle luego es uno de los múltiples ejercicios que éstas permiten llevar a cabo.
  • El rollo hinchable, como la pelota, es de gran utilidad para enseñar al bebé a desenvolverse en el espacio guardando el equilibrio y para hacerle experimentar nuevas sensaciones.
  • Un simple espejo tiene muchas posibilidades cuando el niño lo descubre. Mostrárselo y hacer muecas delante de él puede resultar fascinante.
  • Juguetes para bebesLos ositos, muñecos y objetos blandos de vivos colores atraen al bebé y, al igual que el sonajero, pueden usarse de reclamo para centrar el interés del niño.

 

Estrenar colegio a los 2 años

Share:

Los jardines de infantes o guarderías no son depósitos de chicos. Llevarlos a un centro de este tipo no tiene por qué ser un castigo para ellos, sino una experiencia muy positiva.

Dicen los expertos que, a partir de los tres años, los chicos deben ampliar su círculo social y empezar a relacionarse con otros chicos de su edad. Por eso, la mayoría de los padres prefiere esperar hasta el tercer cumpleaños para enviar a sus hijos a un jardín de infantes. Sin embargo, son muchas las parejas en las que ambos miembros trabajan y no pueden dedicar a su hijo las 24 horas del día, por lo que deben adelantar ese momento.

Una experiencia importante

Para quienes no tienen la suerte de contar con una persona de toda confianza, familiar o conocido, que acceda a quedarse con el pequeño durante algunas horas, el jardín o la guardería se convierten en la única alternativa. Claro que, llegado el momento, comienzan a aparecer las dudas, los temores y un casi inevitable sentimiento de culpa: ¿Debemos esperar un año más?, ¿estará bien atendido?, ¿lo perjudicará empezar tan temprano?

No obstante, cada chico tiene su propio ritmo de desarrollo físico y emocional, lo que significa que no puede establecerse con total exactitud un límite de edad a partir del cual ya están preparados para ingresar en un centro escolar. Por lo tanto, los dos años pueden ser un momento tan bueno como otro cualquiera para empezar a conocer lugares nuevos y personas ajenas al entorno familiar.

Es importante desterrar la idea de que los jardines o guarderías son lugares donde “depositar” a los pequeños durante algunas horas. Acu­dir a un centro de educación infantil no es, ni mucho me­nos, un castigo para ellos. Muy por el contrario. se trata de una experiencia positiva, que conlleva innumerables ventajas. Muchas más de las que los padres suponemos.

Como en casa, o mejor

El desarrollo del pequeño es muy importante en esta fase, y es labor de las escuelas elaborar un proyecto educativo adecuado a la edad de los alumnos que reciben. Se trata de que los pequeños adquieran unos conocimientos básicos que los vayan preparando para la verdadera escuela y enseñarles entre otras cosas, a controlar los es­fínteres, a lavarse, a hablar correctamente y a relacionarse y jugar con los demás chicos.

Al principio, casi ninguno acepta de buen grado separarse de sus padres y tener que ir todos los días a un lugar extraño lleno de gente desconocida. La adaptación puede ser más lenta de lo esperado. Por eso conviene allanarles el terreno y prepararlos para el gran día con suficiente anticipación.

Los padres deben hablar a su hijo del sitio, de lo ameno que es, de los chicos con los que podrá jugar… También pueden contarle una historia en la que el protagonista vaya a un jardín, lugar donde le ocurren un montón de cosas divertidas. O bien, jugar en familia a escenificar la situación: “Ahora mamá es la maestra y tú y papá son los alumnos”. Para que se acostumbre a estar separado de la familia, sería bueno dejarlo, de vez en cuando, al cuidado de otras personas o permitirle jugar en casa de un vecino o amigo.

Un cambio gradual

En cualquier caso, cuando empiecen a acudir al centro educativo, los chicos tendrán que atravesar una etapa de transición en la que padres y educadores colaboren. Es necesario que el pequeño visite el jardín unos días antes para familiarizarse con las instalaciones y con las que serán sus maestras. Le facilitará las co­sas poder llevar consigo un objeto al que tenga gran apego, como su osito de peluche, su trapito de consuelo o su juguete favorito.

Por su parte, los padres deben insistir en que se permita a su hijo realizar una incorporación gradual (al principio dos o tres horas, nada más) y que uno de los dos, la madre o el padre, se quede en el jardín, en los primeros días, tantas horas como haga falta.

Es fundamental mantener un diálogo abierto con los responsables de la escuela y comentar con ellos cómo transcurre la adaptación.

Para tener en cuenta

Conviene asegurarse de que nuestro hijo no vaya a sufrir cambios de maestra o de grupo. Esto es importante porque los chicos, especialmente los más pequeños, necesitan tener unos puntos de referencia estables y no pueden asumir demasiadas novedades de una vez. Su miedo a los extraños y al abandono es tan grande como su temor a los cambios bruscos. Por eso es preciso evitar que esta etapa de transición coincida, por ejemplo, con una mudanza o con la llegada de un hermanito. En este último caso, es preferible que el chico empiece a ir a la escuela unos meses antes del nacimiento o dejar pasar un tiempo hasta que se haya acostumbrado a la nueva situación.

También hay que tener en cuenta que, para los muy pequeños, un largo viaje en auto o colectivo implica, además de un buen madrugón y algún que otro pequeño mareo, la sensación de estar mucho más lejos de casa y de mamá.

A veces ocurre que son los propios padres los que obstaculizan la adaptación: porque les cuesta separarse de sus hijos, porque temen que algo malo les ocurra, porque no quieren confiar su educación a un extraño o, simplemente, porque sienten celos ante la posibilidad de que le tomen demasiado cariño a su “serio”. También los padres deben prepararse para esta nueva etapa.

Es importante que los chicos desarrollen intereses y afectos fuera del seno familiar.

Al fin y al cabo, una vez que se han acostumbrado, la escuela se convierte en una parte fundamental de su vida. Y, seguramente, si los chicos pudieran diseñar su propio lugar de recreo, probablemente describirían algo muy parecido a un jardín de infantes.

S. Falda

El más grande el mas chico, el del medio

Share:

La historia fami­liar le da a cada hijo un lugar —con sus característi­cas— que va más allá del que ocupa según su orden de nacimiento.

Existen distintas versiones acerca de cuál es el “ideal” en materia de número de hijos. Algunos suponen que “lo mejor” es muchos; otros creen que lo indicado es uno y también hay quienes sostienen que “lo preferible” son dos. Sin duda, todas estas versiones pueden ser “ciertas” y “falsas” tanto para los especialistas como para quienes no lo son.

Lo mismo ocurre con el lu­gar que ocupan por nacimien­to. También hay supuestos acerca de las ventajas y des­ventajas de ser el mayor, el menor o el del medio.

La historia familiar

No hay respecto de la canti­dad de hijos ni de su orden de nacimiento saberes “exactos” que nos permitan afirmar la bondad de un número o el be­neficio de un lugar.

Si Gonzalo es el hijo del medio, no hay nada que nos haga deducir que será su­friente y conflictivo. De igual manera, nada nos asegura que Gisella sea la consentida de la familia por ser la menor ni que Florencia sea la hija que ejerza el liderazgo entre sus hermanos por ser la más grande.

Si bien el mayorazgo (pri­vilegio de los mayores) y el minorazgo (privilegio de los menores) tienen hoy cierto valor social, a la hora de la verdad se juegan situaciones más complejas y poco visi­bles.

Si queremos entender qué hay detrás de los lugares de los hijos (y de sus caracterís­ticas), deberemos adentramos en las tramas secretas de la es­tructura familiar.

Estas tramas que suelen ser desconocidas para la mis­ma familia, son secretos hilos invisibles que explican por qué a Enrique todo le costó tanto en la vida y a su herma­no Gustavo le fue tan fácil. O por qué Marcela y Rocío, siendo hermanas, tienen vi­das tan distintas como sus nombres.

El lugar del deseo

Esos lugares los otorga el de­seo inconsciente que los pa­dres depositan en los hijos, pero también la “lectura” que los hijos hacen de ese deseo y que los lleva a ubicarse en determinado lugar.

Son juegos familiares, ru­letas inconscientes que otor­gan felicidad o desdicha, o ambas al mismo tiempo, a los que estamos sujetos sin sa­berlo.

Dora y Walter tienen tres hijos hoy ya adolescentes: Sil­vina, Patricio y Mercedes de 19, 17 y 14 años respectiva­mente. Se supone que Silvi­na debería tener consagrados los derechos de la primogéni­ta, pero esto no es así: tiene los deberes pero no los bene­ficios. Se ha ocupado de los hermanos como buena hija “mayor”; sin embargo, pese a haber “pagado” con esme­ro y dedicación, no ha logra­do los beneficios del mayo­razgo.

Esos beneficios le fueron otorgados a su hermano Pa­tricio cuyo nombre no es ca­sual. Patricio es lo noble, lo aristocrático, lo digno, lo res­petable, lo honroso. Es la rea­lidad del deseo inconsciente de los padres que deseaban un hijo varón como primogéni­to. Y Patricio recibe así los atributos de un “patricio”, de un primogénito, desplazando a Silvina del lugar. Como ve­mos, la trama familiar “no “respetó” aquí lo que se su­ponía que respondía al orden desplazando del nacimiento.

Ahora bien, hay técnicos y profanos que siempre en­cuentran ciertas característi­cas en los hijos de acuerdo con el orden en que nacieron. Por lo general, el monto de expectativas depositadas en el primero es muy grande. El estrenar una experiencia, el encontrarse embarcados en el primer embarazo, en la pri­mera gran aventura de la ma­ternidad y de la paternidad, ubica a los futuros padres en una situación particular.

Todo lo que se vive es nuevo, distinto. La cantidad de fantasías acumuladas a lo largo de la existencia respec­to del hijo surgen por prime­ra vez. Esto condiciona de una manera peculiar el pri­mer embarazo, el primer par­to, el primer nacimiento. Sue­ños y temores, vivencias y presagios, alegrías y dudas irrumpen en la pareja de ma­nera original.

Con frecuencia, el segun­do hijo suscita en los padres dos sentimientos típicos : el miedo a que lo bueno que pa­só en la primera experiencia se anule en la segunda o la percepción de que esta expe­riencia complete las bonda­des de la primera.

No hay dos sin tres, cuatro…

Los hijos que vienen después del segundo encuentran a los padres más “cancheros”, se­renos, relajados. La sensación es que, cuando se va por el “tercero”, el “carnet de pa­dres” ya está en la bolsa.

Esto condiciona el modo en que se vive la gestación y el nacimiento de ese hijo, quien encontrará un “nido” más tranquilo que le permiti­rá deslizarse y crecer con más facilidad.

De todos modos, sería im­portante que los padres hicie­ran el esfuerzo de descubrir qué expectativas, deseos y afectos han depositado en ca­da uno de sus hijos. De esa manera, podrán escapar —de vez en cuando— de las exigen­cias, reclamos y frustraciones, y comprender mejor el por­qué la conducta de cada uno de los chicos.

Lic. Horacio Belinco

Fuente: Revista Ser Padres nro 100