¿Cómo impulsar la innovación en la educación superior para que sea relevante y sostenible?

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Hay una variedad de factores que afectan a los colegios y universidades de hoy: económicos, demográficos, financieros e ideológicos. Incluso las factores relacionados con la forma en que se “consume” la educación superior. En respuesta a este entorno de rápido cambio, las instituciones de educación también están cambiando.

Por ejemplo, las instituciones están encontrando nuevas formas de enseñar, así como nuevas formas de conducir y difundir su investigación. El modelo de aula invertida y la tendencia de “descentralización del profesor”, por un lado, y los programas especiales de innovación, por otro, son excelentes ejemplos de esto.

Sin embargo, para mantener su relevancia a largo plazo, las organizaciones de educación deben ir más allá de ajustar sus competencias básicas (enseñanza e investigación). En cambio, las instituciones deben construir otras completamente nuevas (compromiso / construcción de relaciones).

Las recomendaciones como estas abarcan un creciente cuerpo de investigaciones diseñadas para comprender cómo está cambiando la industria de la educación y cómo organizar mejor ese cambio.

Un gran ejemplo es un informe completo escrito por LSE Enterprise, el brazo comercial de la “London School of Economics and Political Science”, un instituto de investigación independiente de la Comisión Europea en 2014. El informe resume bien los desafíos actuales para la educación superior y argumenta que adoptar una visión de “sistema” puede ayudar a las organizaciones, así como a sus partes interesadas, a ver el panorama general y afinar sus esfuerzos de innovación en consecuencia. A continuación, algunas conclusiones de este interesante trabajo.

Retos actuales

Como todas las industrias, la educación está influenciada por fuerzas en su entorno externo. Según el informe de la LSE, las instituciones de educación superior se enfrentan hoy a tres grandes categorías de desafíos: globalización, oferta y demanda y financiamiento.

A raíz de la globalización, los colegios y universidades se encuentran con estándares cambiantes de excelencia y mayor competencia. Además, las operaciones transfronterizas, por ejemplo, tener campus en múltiples geografías y la movilidad de los estudiantes y el personal, requieren ajustes a los modelos operativos existentes.

 

Por el lado de la oferta / demanda, las nuevas tecnologías de enseñanza y aprendizaje, es decir, los cursos masivos abiertos en línea y el aprendizaje combinado, análisis y bases de datos, así como las circunstancias financieras cambiantes de los estudiantes y las expectativas cambiantes de una instalación educativa exigen una reforma profunda .

Finalmente, los problemas de financiamiento, como el equilibrio cambiante entre la contribución de un individuo a los costos de la educación superior y el financiamiento público, están creando fricciones.

Estas tres categorías desafían y, con frecuencia, limitan la capacidad de una institución para innovar y ofrecer los mejores resultados. Entonces, ¿cómo se las arreglan los colegios y universidades? La respuesta, según el informe, se encuentra en la perspectiva tomada.

La vista de ‘sistema’

En un alto nivel de abstracción, la educación superior puede verse como un conjunto de funciones y componentes interrelacionados. Esencialmente, un sistema.

Las funciones de este sistema incluyen: educación, investigación y participación (o construcción de relaciones), mientras que los componentes (o actores) son directos e indirectos, así como institucionales e individuales.

En cuanto a las relaciones entre estas funciones y los actores, se puede distinguir entre: colaboración y moderación de conflictos, sustitución y redes. La colaboración / moderación de conflictos se puede desencadenar, por ejemplo, mediante la introducción de una innovación que crea una división entre el personal superior y el menor (por ejemplo, utilizando la realidad aumentada en el aula).

La sustitución se refiere a un actor que asume el liderazgo en una función que tradicionalmente pertenece a otro (por ejemplo, una universidad, decide complementar sus actividades de enseñanza e investigación con transferencia de tecnología y formación de empresas).

Finalmente, las redes se refieren a un “agregado” de socios, lo que es especialmente importante para la sostenibilidad de un proyecto de investigación (por ejemplo, la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) y su extenso ecosistema de socios). La red permite a las instituciones construir una reputación, mientras que su personal se beneficia del aprendizaje entre pares, el intercambio de conocimientos y las ideas de prueba. No es sorprendente que las redes de investigación en el mundo académico sean comparables a las “empresas conjuntas”, según el informe, y por lo tanto son críticas para el éxito de una institución.

De los tres elementos de un sistema, las relaciones son quizás los más importantes. Después de todo, las relaciones determinan cómo se difunde la innovación entre los socios, por ejemplo, universidades, organizaciones con fines de lucro, gobiernos, etc., y cómo se utiliza esta información.

La vista del sistema tiene dos ventajas importantes según el informe. En primer lugar, permite que los investigadores analice el impacto de la innovación en los elementos individuales del sistema, por ejemplo, Colegios con fines de lucro, organizaciones sin fines de lucro, universidades, agencias, etc. En segundo lugar, proporciona una visión dinámica de la educación (en general) al considerar la interacción entre las diversas funciones, componentes y relaciones. De esta manera, emergen algunas dinámicas interesantes y dilemas.

Dinámicas clave y organización para el éxito.

Como se mencionó anteriormente, observar la educación a través de la lente del “sistema” revela varias dinámicas importantes. Al analizar estas dinámicas cuidadosamente, los administradores de innovación en educación pueden enfocar sus esfuerzos donde sean necesarios y, en última instancia, tomar decisiones mejor informadas. Hoy, tres tendencias importantes (dinámicas) que afectan la educación superior incluyen:

Gestión inadecuada del proceso de innovación.

Si bien la teoría y las herramientas de gestión son parte de los planes de estudio universitarios, los directores de las universidades no están capacitados para aplicarlos. Además, el personal encargado de promover la innovación en la educación superior es, en realidad, académico promovido en lugar de profesionales de innovación experimentados.

La “espiral del cambio”.

A medida que los elementos de un sistema de educación se alinean, esto facilita el éxito de las iniciativas de innovación y transformación; la innovación exitosa, a su vez, fortalece el sistema y conduce a proyectos más ambiciosos, a una mejor selección de socios, etc.

La innovación en la educación superior suele ser lenta e incremental

En lugar de interrumpir por completo la enseñanza, la investigación o la creación de redes, la innovación tiende a proporcionar nuevas formas de hacer las tareas tradicionales.

A la luz de estas dinámicas, el informe describe algunas recomendaciones para las instituciones de educación. Para mantenerse relevante y sostenible, las instituciones deben considerar:

  • Fomentar una cultura de innovación; una cultura que “aumenta la creatividad, crea conciencia de los beneficios que resultan de la implementación del nuevo sistema, estimula la apertura a la innovación y minimiza la resistencia al cambio”
  • Incentivos y recompensas adecuados para los miembros del personal que participan en la innovación
  • Involucrar a su personal para explorar nuevas tecnologías de aprendizaje
  • El uso de la colaboración interinstitucional.
  • Medidas adecuadas para el desarrollo de habilidades del profesorado.
  • Revisar los límites y vínculos de la organización
  • Investigar y recurrir a quienes pueden brindarles información sobre innovación y asesoría educativa, para poder contar con un respaldo de experiencia.

 

Resumiendo…

El complejo sistema de educación contiene una gran oportunidad para la innovación, pero también para el fracaso. Para tener éxito, las instituciones deben comprender su entorno, sus socios y los vínculos entre ellos. Además, las instituciones deben ser proactivas y anticipar el impacto de la globalización, la oferta / demanda en la educación, así como los problemas de financiamiento.

En un mundo ideal, veríamos que la “Educación como servicio” se está convirtiendo en la corriente principal y las instituciones cosechando los beneficios de un modelo operativo optimizado. Si esta recomendación, o el resumen del informe de LSE se mantendrá vigente, es una cuestión de política y, en última instancia, de fe en la innovación.