Dos idiomas es mejor que uno

Share:

En general se sabe que para tener más posibilidades de éxito en lo laboral, aprender un segundo idioma es LA herramienta que probablemente nos distinga del resto. Y en estos momentos donde las ofertas laborales no abundan, el paro está a la orden del día y por cada puesto compiten centenares de personas, es fundamental destacarnos para obtener el tan deseado empleo.
Pero aprender un segundo idioma cuándo somos adultos puede ser algo que nos de temor, nos sentimos “grandes”, nuestro cerebro suele tardar más en asimilar los conocimientos e incluso podemos frustrarnos y abandonar todo intento por desarrollar esta nueva habilidad.
Lo mismo puede suceder de niños, con las aburridas clases en el instituto, donde las lecciones son todo lo que los chicos quieren eludir. Tener que repetir una vez tras otra palabras, frases, conceptos que creen que nunca van a utilizar suele ser tedioso para el niño y hace que rápidamente dejen de prestar atención.
Sin embargo, desde hace un tiempo, hay nuevas formas de hacer que el proceso de aprendizaje sea mucho más amable, interesante e incluso divertido para adultos y niños. Pero, ¿de qué se trata? Inmersión Lingüística. Este modo de aprender una nueva lengua puede llegar a ser, por lejos, la más efectiva en términos reales.
La inmersión lingüística se basa en aprender el nuevo idioma “viviéndolo”, en vez de estudiarlo desde un aburrido libro. De esta forma, la persona se sumerge desde la cultura misma del lenguaje; se trata de exponernos intensamente, de vivir en el país o ciudad donde se hable este idioma de forma habitual, obligándonos -en cierta forma- a escuchar todo el tiempo el dialecto que queremos incorporar en nuestra vida.
Con esta práctica el aprendizaje no solo se torna más interesante (además de obligatorio, ya que si queremos comunicarnos debemos poder expresarlo) sino que se incorpora de forma mucho más natural, rápida y práctica. Se logra llegar al bilingüismo, aprender los modismos propios de la jerga y resulta incluso más satisfactorio para el propio aprendiz.
Hay otras formas de lograr la inmersión lingüística sin tener que viajar a un país desconocido y apañárnosla por nuestra cuenta, algunos institutos se dedican a enseñar con este método, o incluso programan los viajes para los alumnos brindándoles todo el apoyo y las herramientas necesarias para que la experiencia resulte todo un éxito.
Viendo la gran eficacia de esta forma de aprendizaje, es probable que en algunos años más, la mayoría de los institutos de enseñanza la adopten para beneficiar a sus estudiantes y lograr una menor deserción en el ámbito de los nuevos idiomas.